En busca del Valor añadido…en los RRHH.

valor_añadidoReestructuración de plantillas, reformas laborales, contracción de presupuestos, desánimo y falta de optimismo… estamos en plena borrasca económica y las empresas han de abrigarse sin perder capacidad de acción. Es ahora cuando la gestión de los recursos humanos ha de demostrar todas sus habilidades para encontrar la mejor fórmula que logre austeridad – productividad y motivación… tarea nada fácil.

Decir en la actualidad que la gestión de Recursos Humanos por Competencias se convierte en una actividad clave para mejorar la eficiencia y competitividad de las empresas, no es decir nada nuevo, ya hace más de 40 años David Mc Clelland nos habló de ello y en los campos de psicología organizacional. Pero demostrar, mediante la muestra casos reales, que verdaderamente es posible crear un cambio y mejora organizacional basada en competencias y poder debatir sobre ello hasta que encontremos el camino en el que se podría aplicar a nuestro negocio, es una oportunidad de mejora tan valiosa como encontrar una nueva estrategia de ventas.

Demostrar que es posible un cambio basado en encontrar las competencias que necesita la organización para alcanzar sus objetivos, crear flexibilidad en los puestos de trabajo, implicarse en la estrategia de la empresa diseñando programas de actuación que mejoren la satisfacción, el rendimiento y los resultados, con herramientas sencillas y comprensibles, es ahora una prioridad de los responsables de los Recursos Humanos de las organizaciones.

Una entidad que logre ser “una” frente a sus objetivos, gestionando sus recursos, adaptándose al entorno y sabiendo motivar y retener a sus talentos, será capaz de estar preparada para cambios de mercado y no perder su orientación al cliente permanente.

Las experiencias en diferentes lugares del mundo resaltan el impacto positivo de la gestión por competencias en las empresas y el salto cualitativo y global que supone pasar de un sistema tradicional o propio a uno más dinámico y flexible. Así el aprendizaje continuo, el desarrollo de la capacidad creativa y operativa, así como la perspectiva de desarrollo de un proyecto de carrera profesional y la posibilidad de medir todas estas habilidades, se reflejan un sistema que funciona pese a las presiones de cambio y que se basa la aplicación de un enfoque conductista de competencia laboral en el que la definición de las mejores competencias se convierten en el referente para el resto de personas de la organización.

El valor añadido de las empresas no siempre es una cuestión de una de las 4P de marketing, como un producto destacable, un precio excepcional o una atención comercial excelente, sino que está también, y sobre todo, en los activos intangibles, que generan valor a través sus conocimientos, actitudes, valores y habilidades, sin los cuales ninguna de las P de marketing podría funcionar en tiempos borrascosos.

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