El eslabón perdido en la gestión de personas: el engagement del empleado.

El compromiso de los empleados ya no es un problema exclusivamente de recursos humanos, se trata de un problema del propio negocio de la empresa. Comienza a ser un verdadero dolor de cabeza para muchos directores ejecutivos y líderes de negocios cuando ven las cifras en declive que aparecen en las encuestas de satisfacción, y más si se trata de sus propios empleados. He aquí una estadística que da un poco de miedo: Una encuesta realizada por Gallup en 2013 informó que menos del 30% de los empleados en los EE.UU. y Canadá están comprometidos.

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El Informe Gallup del 2013 sobre el bienestar laboral se llama State of the Global Workplace. En él aparecen los trabajadores “not engaged”, traducido como desconectados, un término que se acerca precisamente a un sentimiento de descontento y hastío hacia la empresa a la que pertenece el trabajador.

El State of the Global Workplace es un informe de publicación anual que, desde los años 90 recoge información del compromiso y la satisfacción de los trabajadores de todo el mundo.

El informe se desarrolla mediante encuestas en 142 países y es respondido por 25 millones de empleados, convirtiéndose en una excelente referencia de análisis de la situación laboral de los trabajadores a nivel mundial.

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Las conclusiones de este estudio, publicadas el pasado octubre, señalan que solo el 13% de empleados a nivel mundial están comprometidos con su trabajo, un 63% están desconectados y el 24% restante activamente desconectados, lo que significa que solo uno de cada 8 trabajadores están realmente satisfechos con el trabajo que desarrollan.

Las cifras son verdaderamente alarmantes si queremos tener empresas competitivas y productivas.

Muchas empresas recurren a la compensación, a beneficios sociales y a la planificación de carrera como la respuesta, y aunque eso es ciertamente un factor favorable, no se ocupa de algunos de los aspectos más profundos y permanentes de la motivación de las personas. Aquí es donde entra en juego el liderazgo empresarial.

El Engagement sucede cuando las personas se inspiran para trabajar para una empresa, cuando creen en esa empresa, y ven cómo pueden contribuir. El valor más alto para un empleado es su propia contribución a algo más grande que ellos mismos, para marcar una diferencia, para hacer algo que es importante para ellos y para más personas e incluso la propia sociedad. Esto es especialmente cierto, la investigación muestra que lo que más les importa son el trabajo en equipo, la tutoría y el trabajo que contribuye a un objetivo común.

Si usted es un líder que tiene que crear equipos de alto rendimiento, y equipos más comprometidos, ¿qué puede hacer?

Un aspecto importante y a tener en cuenta es el carácter del líder.

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El cómo se demuestre estas cualidades tiene un impacto directo en cómo se inspira confianza, credibilidad y la buena voluntad.

Desde mi punto de vista, Nelson Mandela fue un auténtico líder carismático y que demostró estas dimensiones del carácter.

El primer paso en el desarrollo de equipos comprometidos, motivados y con altos niveles de engagement, es que su propio líder quiera darse cuenta de cómo le ven dentro de su propio equipo, mirarse el ombligo  y mediante un ejercicio de humildad, reflexión y aprendizaje se siga preparando para incrementar su valía y la de su equipo.

 

Rita González Fernández

Presidenta de RGF

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